sábado, 11 de octubre de 2014

16. Vietnam

Ignorante de mí, osado de mí, pensaba que ya era consciente de todo.
La esfera de bienestar se rompía, volvía al acantilado, dentro y fuera de mi consciencia. Ya había jugado antes en terrenos pantanosos, con más en contra que a favor y con las circunstancias hilando demasiado fino, pidiendo que estés con mil ojos incluso durmiendo, en plena guerra, en un Vietnam lluvioso y jodido como ninguno. Lo bueno es que hasta en el Vietnam bélico y pantanoso sale el sol, formando sombras largas y afiladas.
Demandaba tiempo y ahora lo tengo. Ante la falta de efectivos creo que ya tomé las decisiones pertinentes siendo estas las adecuadas. Necesito ponerme en marcha para poder adentrarme en la maleza, pero quizá esta no me espere y me pille con la defensa baja. De nuevo actuará doña fortuna, el factor que siempre escapa a mi control, vaya.


A veces creo que sigo de vacaciones, osado de mí diré que la vida no me ofrece dificultades reales, hasta ahora, que mi único objetivo es aguantar el presente, pues el futuro ya llegará. Joder, todo llega.

miércoles, 1 de octubre de 2014

15. Los huevos

Dentro de esa falsa sensación de calma que aparece al no querer pensar en nada y vivir la vida sin más, está la realidad, tu realidad. Vives en la cuerda floja. Un paso mal dado te deja fuera de juego y puede que los daños sean de un calibre demasiado grande.

Entonces te das cuenta de que vives a un ritmo que no es el tuyo, controlado, atado, por debajo de tus posibilidades. Todo eso que deseas y necesitas, todo eso que quieres de verdad, está a años luz. Los medios escasean a pesar de tener más hambre que nadie. Encuentras barreras, límites. Hasta lo más simple como respirar ya tiene un valor de peso. Las distancias se hacen infinitas.

Vuelves a pensar. Has llegado lejos, ha sido duro y estás dónde tienes que estar, en pleno camino hacia tus objetivos, y no va a ser justo ahora cuando vas a dejarlo a medias. Échale huevos.
Échale un par de huevos. Expresión sexista, o eso te dirán ahora. Me la suda. En esta vida puedes depender de la combinación de tres cosas: Talento, capacidad de trabajo y constancia...o huevos. Un buen par de huevos.

La magia de todo reside en tener huevos. Pelotas. Cojones. Lo que sea, pero hazlo con un buen par.

jueves, 25 de septiembre de 2014

14. La transparente y frágil conexión entre dos mundos

A pesar de los años el camino no cambia. Todo en la oscuridad hasta que veo al fondo el paisaje de siempre: El cristal, mi reflejo, las sombras anaranjadas en los cajones, farolas en todas las distancias…luces aquí, allá, se desenfoca el horizonte entre el ladrillo muerto y las antenas.
Los árboles, ahora, eran la diferencia. Empezaban a caerse las hojas, y las pocas que quedaban notaban un frío nuevo, una brisa que echaba yo también de menos. Y nadie, absolutamente nadie allí fuera.
Y aquí el mismo dolor, las mismas preguntas, la misma hambre. Algún día cambiaría esta mirada, tanto por dentro como por fuera. Pero esta es y será la primera, la que cada vez que la noche me joda esté allí, impasiva e inerte, pero dejando que luego yo pueda darle significado dentro de mí y en estas líneas.
Otra nueva temporada al acecho, por el frío que noto desde ya, por el aire, por la puta melancolía y el deseo. Porque cada vez irá a peor hasta que vuelva a ver nuevas hojas y algún desalmado a estas horas. Puta madrugada, me ha sido más fiel que muchas personas y, aunque me joda reconocerlo, más fiel incluso que muchos ideales o principios que he defendido a muerte en mi cabeza.

A pesar de los años el camino no cambia.

martes, 23 de septiembre de 2014

13. Por eso uso reloj

Siempre amanece, siempre. Y siempre anochece. Hay cosas innegables.
Pero nunca podrás recuperar el pasado, nunca podrás vivir el tiempo que ya dejaste atrás una vez. Una vez porque no hay más.
Lo único que te pertenece es el presente, el instante, el momento. Incluso algunos, los que son más listos, pueden predecir cierta parte útil del futuro.
Pero…el tiempo que has perdido, no regresará a ti, no te pertenece ni te pertenecerá jamás. La melancolía sólo te aflige y te hace perder aún más tiempo.
Todo en esta vida puede volver a darse en mayor o menor porcentaje, salvo el tiempo.
Aún no se han dado cuenta esos imbéciles de que no es el dinero lo que más vale, es el tiempo.
Mientras sigan ignorando el valor del tiempo seremos algo más libres.


Elige bien en qué gastas tu tiempo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

12. Elegir, esperar, caminar.

Mantente alejado de los aplausos, chico, busca una manera más sana de llenar tu ego o así no llegarás muy lejos.
Quizá notes que basta, que es suficiente, pero los límites serán el tiempo y el espacio y no, no queremos límites, queremos sobrepasar esa barrera sin ni siquiera salir de la mente, buscamos algo distinto.
Sabes cómo hacerlo, lo único que necesitas es tiempo, paciencia, buen hacer…y no venderte, ser el mismo con la misma idea, mantenerte firme y conservar los valores que te han hecho llegar hasta donde estás.
Evidentemente no es fácil, querrás simplificar todo librándote de la carga, de la lucha, pero entonces no serás eso que quieres ser.


Mientras tanto mírate en el reflejo de sus ojos, libera tu conciencia y respira lo más profundo que puedas.

sábado, 23 de agosto de 2014

11. Boyhood, una vida llevada al cine.

Aún sin ni siquiera haberse estrenado en España, pero habiéndolo hecho ya en Estados Unidos, Boyhood ha resuelto la duda en mí. Todo ese hype de las webs de cine, toda esa espera por ver lo nuevo de Linklater ha llegado a su fin.

Voy a romper una lanza por Richard Linklater, el director, el cual no tienen culpa del hype, la culpa es de las distribuidoras y de algunos críticos de cine demasiado patriotas.

Boyhood es una película correcta, amena en la mayor parte de los casos y de muy fácil digestión. Es la “peli bien” del año. Me recuerda a Cadena perpetua o a La milla verde, películas con el artificio justo, pero muy bien llevadas a cabo: Reales, emotivas, sobre todo emotivas, lo que quiere decir que para los espectadores más fríos, quizá, uno de los puntos fuertes de la película, se pierda. Su valía está en el trabajo de haber rodado durante tantos años pudiendo ofrecernos ahora el resultado, pero, desde mi punto de vista, no justifica toda esa avalancha de elogios.

Son casi tres horas de narración sin igual en las que quiero destacar el papel de Ethan Hawke, un habitual de las películas de Linklater. Además, como ya dije, la amabilidad y naturalidad de la película se conserva de principio a fin.

Resulta muy curioso como el tiempo avanza basándose en las canciones que van sonando a lo largo del film, es un dato atractivo a tener en cuenta y que ayuda a la cronología y a la transición lógica y lineal de sucesos, a ver pasar los momentos de una vida.


¿Conclusión? Quizá demasiado “buenismo” para mí, quizá quiere quedar demasiado bien con todos, por lo que por ello parece vulnerable. Pido desde aquí la nominación de Richard Linklater para mejor director, responsable de la idea y de los elogios, creo que sin duda es el fuerte de la película. La recomiendo a todos, sobre todo a los que no han recibido tanto hype. 7/10.

lunes, 11 de agosto de 2014

10. La sensación de libertad

Si existen sensaciones contradictorias y difícilmente explicables en esta vida, una de ellas es, sin duda, la de libertad.

¿Hasta qué punto un individuo es capaz de actuar o pensar de manera libre cuándo ha sufrido el influjo constante de la sociedad desde su día número uno sobre la tierra?

Es realmente difícil siquiera rozar la libertad plena, se dan casos contados, sí, pero nada válido dentro del sistema, ya que vivimos dentro de una cárcel mental que sin darnos cuenta nos hemos impuesto.

Para hacer frente a esas limitaciones, el ser humano ha sido capaz de crear pequeños cercos de "libertad" basados en detalles, pellizcos o segundos de sensaciones que nos permiten abstraer la mente creando un todo en una nada, es decir, estableciendo un mundo que a través de los sentidos hace pensar a nuestro cerebro que nos encontramos a salvo.

Ese es el objetivo real del día a día, la búsqueda de esos mundos capaces de aparecer en cualquier parte: Al escuchar una canción, al mirar a una persona, al estimular una vocación...y un sinfín de etcéteras según nuestras propias circunstancias.


Pero, qué lástima, no será más que un espejismo. Bienvenido a la vida real.

sábado, 2 de agosto de 2014

9. ¿La soledad se siente sola?

No entiendo la mala concepción que tiene la sociedad sobre la soledad, sobre todo en las edades anteriores a los cuarenta años.
El ser humano crea lazos entre sus iguales pero, salvo para la reproducción, no estamos creados para interactuar entre nosotros, al menos no biológicamente.
Ahora, con el trastorno general producido por las redes sociales, la presión social y demás aspectos se ha recrudecido la imagen del “solitario”.
Quizá, sólo quizá, los solitarios no necesiten de otras personas y puedan valerse por sí mismos, y más teniendo en cuenta las relaciones emocionales, dónde hay ejemplos claros de dependencia y debilidad por parte de algunas personas.
Aquí, un nocturno y taciturno solitario que defiende la soledad como algo capaz de ser apreciado y defendido de manera justificada, capaz de, en ciertos momentos, dejarte ver una cara amable de la vida y de eliminar los filtros creados por terceras personas.
Pero defiendo una soledad adulta, pura, nada de memeces de cuentos de princesas, muchos (quizá yo también) no sabéis realmente lo que es la soledad, y es ver a veces a ciertas personas que no son capaces de estar solos hablando de su soledad…que enfermo, hasta ahí veo postura de cara a la galería…como siempre la sociedad contaminando a sus miembros.


Pero…el tema es… ¿La soledad se siente sola? No, sin persona y sin conciencia de uno mismo no hay soledad.