Llevo desde los quince escribiendo cuadernos de dudosa caligrafía, letras de canciones, guiones y algún que otro blog. Este parece ser el definitivo. Escribo sobre cine, sobre recuerdos borrosos, sobre la frustración y sobre estupideces.
jueves, 2 de febrero de 2017
79. Top de Enero [cine]
Poco puedo añadir. Por fin entre con Casablanca por la puerta grande, me emocioné con La La Land el día de su estreno, me enamoré de Two Lovers y disfruté de alguna buena película más.
Enero ha sido un mes difícil, terriblemente difícil, quizá uno de los más difíciles de mi vida. Ahora, parece que todo remonta, aunque hay cosas que no dependen de mí. La ansiedad ha vuelto cuando menos la esperaba y me puede jugar una mala pasada de cara a dos estúpidos exámenes que me pueden mandar a Septiembre.
Nada más, en cuatro días estaré liberado. Nuevo cuatrimestre y la recta final del TFG.
viernes, 27 de enero de 2017
78. Inadaptado
Ayer,
durante una larga y profunda charla con una de esas personas con las que parece
que sí me entiendo, comprendí que debería empezar a asumir que jamás encajaré
en esta sociedad.
Todas
esas absurdas convenciones sociales, todas esas frases hechas que se dicen de
manera vacua, el tener que contar medias verdades en vez de ser claro, el tener
que aparentar estar rodeado de personas para no sentirse solo y sonreír a
cámara aunque dentro de ti eso parezca una maraña de basura. Son muchas cosas
las que no entiendo y tampoco comparto de este absurdo espejismo de la
sociedad. Evidentemente no es agradable en ciertos momentos, pero siempre
encuentras algo o a alguien que te hace ver que eso no merece la pena. Cada uno
es como es, sin tener la culpa de ello, y lo mejor es aceptarlo y tirar
p’alante.
Me doy
cuenta, además, que la inmensa mayoría de mis textos de mierda rezuman
frustración e incomprensión. Bueno, es que no es de otra forma, qué le voy a
hacer. Escribo estas gilipolleces desde mi parte más profunda y sincera y, si
esto es lo que siento, no voy a camuflarlo.
Todo viene
a raíz de ver la diferencia entre hablar con esas dos o tres personas que te
comprenden y hablar con todos los demás. Para unos eres alguien más, para los
otros eres un bicho raro, inadaptado, en cierto modo surrealista…
Pero
bueno, eso, que hay que seguir, luchando por alcanzar completar nuestro ser a
través de nuestras acciones.
martes, 24 de enero de 2017
77. Aventuras en Dublín: mi primer viaje solo.
No
pretendo fardar del viaje ni escribir un texto pretencioso, anda que no conozco
gente que se ha ido al extranjero a buscarse la vida. De hecho, quiero que sea
algo cercano, pues creo que es la mejor manera de soltar tanta palabra, así, a
modo de anécdota.
Día 1
Jueves
Después
de haber visto el anochecer desde el avión llegué a eso de las siete y algo de
la tarde a Dublín. Encontré rápido el bus que me dejaba en la ciudad, así que
fetén, en media hora estaba llegando a Temple Bar. Decir que todos los buses de
Dublín son de dos plantas, con mucha información por todos lados y conexión
wifi bastante rápida.
Al
llegar a Temple Bar tiré un poco de intuición, pues ya sin el wifi del bus no
podía tirar de Google Maps. Di tres vueltas y, cuando pude pillar conexión
durante tres segundos, me di cuenta de que estaba prácticamente al lado del
hostal. Había tenido suerte, asombrosamente.
Al
entrar en la habitación me encuentro con mi primer roomate, el cual me acompañaría (desgraciadamente) durante los
cuatro días que me quedaban allí. Un pavo escocés de 55 años, heavy, con barba
larga y tatuajes y, lo más importante, un puto kilt, que el cabrón no se
quitaba ni para dormir (literal). Le saludé y me dijo que estaba aquí por un
concierto de la gira de despedida de Black Sabbath y Ozzy Osbourne. Hablamos un
poco de nuestras vidas y se piró. Yo me hice un poco a la litera y acomodé mis
cosas.
Salí a
darme una vuelta de reconocimiento, que se alargó bastante porque no encontraba
donde cenar algo en condiciones. Tras entrar a un Tesco y fundirme cuatro pavos
en un puto sándwich de mierda el cual ni me terminé, volví al hostal para ver
si planchaba la oreja o, al menos, descansaba un poco.
Al
entrar me encuentro a dos personas más en la habitación dejando sus cosas: un
americano morenito y bajito de 28 años, de ascendencia cubana y puertorriqueña,
exmilitar y actualmente viajando por
Europa; y a un holandés transexual en plena etapa de hormonas para hacerse
mujer, este diría que de casi 40 años, que vestía como una adolescente y con
los dientes podridos. Me presento y, no sé por qué, me pongo nervioso y empiezo
a preguntarles mil cosas, interrumpiendo casi su conversación. Hablamos de
bastantes cosas, cuando el americano se fue a cenar y me quedé casi una hora a
solas hablando con el holandés. Hablamos de su país, del mío, de su amigo
catalán, de que él es “una diva”, de que yo era muy intenso, de política, de
demografía…Nos cundió, la verdad, aunque era un tipo verdaderamente extraño y
no parecía llevar una vida demasiado ordenada (por lo visto vivía de hostal en
hostal en Irlanda desde hacía años).
Llegó
el usano y ya, desde nuestras camas, hablamos para intentar dormir, cosa que se
alargó de más. Gran parte del tiempo me dediqué a escucharles, pues era
interesante y yo me estaba quedando frito. Decidimos que mejor dormir tras una
hora de parloteo…A lo que llegó el escocés, mamadísimo, dándose de hostias con
las literas y tirándose pedos. Se fue directo a la cama con todas sus cosas
encima de ella y al minuto se puso a roncar. Creo que en mi vida he escuchado
unos ronquidos iguales, ronquidos que me joderían noche tras noche.
En
este momento comenzó la peor noche de las cuatro. El holandés se levantó entre
diez y doce veces a pedirle al escocés que dejase de roncar, siendo ignorado
todo el rato, así durante varias horas en plena madrugada. Terminarían los dos
haciendo un festival de ronquidos muy curioso, dejándonos a mí y al usano sin
dormir.
Día 2
Viernes
El
holandés se había ido de la habitación cuando, después de una hostia contra la
litera, me desperté a eso de las siete y media. Estaba hecho polvo, pero era el
primer día y había que cumplir el itinerario. Salí a desayunar y me sorprendió
la cantidad de comida que podía meterme pa’l cuerpo, lo cual apenado tuve que
rechazar si quería seguir vivo esos días, no podía inflarme a mierda si no
quería tener dolor de estómago. Al rato vino el usano y soltó un ‘Last
night…uffff’. Le comprendí de sobra, se veía deambular como yo sin haber podido
dormir.
Al
terminar el desayuno cogí la mochila, la cámara y me dispuse a ver la parte
este de la ciudad: Temple bar completo, zona de tiendas, la linde del río
Liffey, los dos o tres parques y las dos o tres catedrales e iglesias de la
zona, el Trinity College, etc.
Me
cundió bastante y me dio tiempo a ver de todo. Un yonki me paró en medio de uno
de los puentes que cruzan el río para decirme que por qué le hacía fotos a ‘un
trozo de mierda como el Liffey’, entre otras cosas.
Tuve
que salir del paso comiéndome una basura del Subway, el cual odio, pero es que
Dublín está lleno de Subways y no son demasiado caros.
Tras
unas siete horas pateando volví al hostal para echarme un rato a dormir. Tras
casi dos horas sobando hablé con el usano (que también estaba durmiendo) sobre
la noche anterior, sobre el escocés y nuestro amigo holandés y llegamos a la
conclusión de que éramos los más normales y que teníamos que salir a cenar
algo. Ahí empecé a conocer a Alex, que es como se llamaba nuestro americano.
Fuimos a un italiano pequeño de estos que sirven pizzas caseras para cuatro
mesas que tiene el local. Una pepperoni (me dejó elegir a mí) y unas Moreti
italianas para adecentar. Hablamos de su ciudad, Olympia, cercana a Seattle, de
su servicio en Letonia y en el norte de Italia, de baloncesto y de rap
americano de los noventa. Me dijo que si podíamos hablar un poco de español,
que apenas lo hablaba y le daba pena no saber casi nada a pesar de sus orígenes
latinos. Joder, me llevaba de puta madre con este chaval, agradable, tranquilo
y con conversación, y de pensamiento muy europeo para ser estadounidense, se
notaba que había viajado mucho por el viejo continente. Me explicó el concepto
de ‘bar-hop’ que viene a ser lo que aquí conocemos como ir de bar en bar. Pues
eso, en cuestión de unas tres horas estuvimos en cinco pubs distintos de Temple
bar, todos con música en directo y, para mi desgracia, todos con cerveza cara,
y más cara aún si evitabas a toda costa las Stout como la Guinness.
De todos
me gustó mucho uno donde el mismo público del local no era extranjero, sino
puramente irish. El ambiente que se respiraba ya era distinto a los demás, y
fue en el que nos quedamos más rato. Tras pasar por el Temple a las tres de la
mañana y empezar a ver guardas de seguridad llevarse a borrachos del cuello,
decidimos que lo mejor sería sobar aprovechando el pedo para aguantar los
ronquidos del escocés. Al llegar nos dimos cuenta de que hoy éramos los últimos
y que, además, había una chica durmiendo en una cama y otros dos chavales en
las dos restantes. Con la chica no hablé salvo hola y adiós y con los chavales
intercambié dos o tres frases. Eran belgas, hermanos, que venían con una
familia entera que también estaba en el hostal.
Bueno,
había sido un día completito, tocaba dormir.
Día 3
Sábado
Desayuno,
algo más tarde de lo que tenía pensado. Bajé solo, me tomé mi té y mis tostadas
(el zumo sabía a puta mierda) y salí a coger el DART, algo así como el
cercanías de Dublín. Mi idea del sábado era ir a Malahide, luego a Howth
(pueblos costeros cercanos a Dublín) y luego volver al hostal. Me desperté un
poco hecho mierda, tanto por la tripa como por la rodilla, la cual me estaba
matando ya prontito.
Yendo
a Malahide se averió el DART a tres paradas de mi destino. Hubo un momento de
confusión pero el conductor nos dijo que el siguiente iba seguro a Malahide y,
efectivamente, allí llegué.
Malahide
es algo así como Las Rozas pero con playa: club de tenis, hostales victorianos,
cochazos, praderas verdes y muchas personas paseando a perros de razas puras.
Mientras cruzaba el paseo cercano a la playa empecé a sentirme fatal, tenía que
ir al baño. Pasando el club de tenis vi un vestuario medio abierto y pensé que
si no mejoraba, volvería y me colaría. Cuál fue mi suerte que en plena playa
había unos aseos. Casi lloro de la emoción, joder, y estaban bastante limpios.
Tras aquello seguí un rato más por la playa, para más adelante retomar mis
pasos hacia atrás e ir a visitar el castillo.
Estaba
dentro de un complejo amurallado, con enormes praderas verdes, un museo, una
tienda y una cafetería. Lleno de españoles, por cierto, cosa que me llamó la atención.
Había un paseo llamado ‘Paseo de los pederastas’ y no me atreví a preguntarle a
nadie el porqué, pero casi prefería no saberlo. Un par de fotos al castillo,
tres vueltas por las praderas y vuelta al DART.
Hice
trasbordo en Howth Junction para poder llegar al Howth original, que no tenía
mucho que ver con Malahide. Era un pueblo de pescadores, con un enorme muelle y
un faro rojo y blanco. Aquí fue el único momento en que pasé frío de todo el
viaje, sumando humedad y viento. Me di dos paseos, vi los acantilados, la isla ‘eye
of Ireland’ que es un montículo que se ve desde el puerto y me volví al DART,
porque la rodilla me había dicho basta y empezaba a fallarme, ya no sólo era
dolor.
En el
camino de vuelta, en el propio tren, un grupo de seis españolas ignoraban que
las estaba entendiendo. Pinta de chonis, hablaban a voces (y mal) a pesar de
aparentar treinta años y presuponérseles mayor madurez. Que si sus ex, sus
embarazos, sus reglas…Me estaban calentando la cabeza. Me di cuenta de cómo la
gente de alrededor las miraba pensando si se creían que estaban solas en el
vagón. Se piraron al rato y el viaje fue rápido.
Estaba
hambriento y vi un japonés cerca del hostal. Pedí una cosa, me sirvieron otra
(vegetariana) la cual me comí igual con el hambre que tenía, acepté la
disculpas de la camarera y al hostal, encontrándome de nuevo mal con la tripa y
bastante agobiado por aquello.
Me
encontré al usano durmiendo, así que yo hice lo mismo. Al despertar y con la
rodilla igual pensé en ver si se despertaba también el americano pero, al
comprobar que el cabrón estaba seco, dormí un poco más (o al menos lo intenté,
porque dormía fatal todo el rato).
Desperté
casi a las ocho igual de hecho polvo, así que decidí que nada de fiesta ni de
andar mucho más, que McDonalds a lo barato y de vuelta a dormir, y menos mal
que así lo decidí, fue lo que me salvó aprovechar el último día.
Día 4
Domingo
Me
tocaba ver la parte oeste de la ciudad, entre otras cosas la Guinness
Storehouse y el Phoenix Park, el equivalente a nuestro Retiro.
El
usano se había ido de madrugada, así que no aparecería más.
La
rodilla la tenía mejor y la tripa igual, así que me cargué de kínder bueno (me
comí uno cada día aprovechándome de la máquina del hostal, a la cual le sacaba
cambio de más siempre) cogí la cámara y salí.
Callejeé
de nuevo, cosa que adoro, tirando de intuición a pesar de perderme bastantes
veces, para llegar a la fábrica de Guinness. No entré ni tenía intención, pero
la arquitectura brutalista del lugar me sorprendió y me encantó a partes
iguales.
Después,
en Phoenix Park, estuve mucho tiempo, otras cuatro o cinco horas más o menos,
haciendo fotos a aves, ardillas y grandes praderas. Estaba tremendamente bien
cuidado (a diferencia de la mierda que tiene la ciudad, un poco como Madrid) y
había mucha gente haciendo deporte. No vi ningún ciervo por la época en la que
estábamos, pero fue un bonito paseo.
A la
vuelta pasé de nuevo por el japonés a comer, me había encantado y no era
demasiado caro para lo que era la ciudad. Chicken Ramen, un poco de descanso y
al hostal a sobar para compensar las noches de ronquidos.
Al
despertar me quedaban unas cinco horas de no hacer nada que aún podía
aprovechar. Entré a la Filmoteca Irlandesa, que era infinitamente mejor que la
nuestra, con restaurante interior y todo. Investigué por un par de lugares más
y me volví al hostal, pues no tenía nada más que hacer y al día siguiente
volaba de vuelta.
Día 5 Lunes
Con
todo hecho y preparado desayuné, recogí, me di un agua y salí para el
aeropuerto. Todo sin problema salvo por mi larga espera en la terminal.
Dejé
detrás la ciudad de los puentes, del olor a fritanga, de los pubs y de la
música.
Recomiendo
a cualquier persona que dude en viajar solo que se decida a hacerlo pues, salvo
los momentos de soledad aburridos, es una experiencia muy grata. Me sorprendió
además que me pudiera manejar sobrado con el inglés, estando acojonado días
antes con este tema.
La
hostia de realidad me la llevé al volver a casar para seguir aguantando voces y
malos modales…
domingo, 8 de enero de 2017
76. Tabula rasa
He
nacido mártir (y quejica) fruto de su circunstancia.
Pobre,
obrero y con conciencia de ello. Poco puedo tener, pero poco importa ahora.
De ese
poco, hay algo primordial que siempre ha faltado en mi vida y que, por unas
cosas u otras, jamás disfrutaré, y es una figura materna o paterna a la que
idolatrar y seguir, a la que tomar como ejemplo, de la que extraer las bondades
y las maldades de la sociedad, etc.
Lo
triste, en realidad, no es que no las tenga, es que las tengo, pero su valor es
inexistente en mi vida, incluso la degradan en gran parte. El porqué de ello no
importa.
Lo que
acontece aquí es: ¿Entonces, en quién me he fijado y me fijo para ser como soy?
Esta pregunta durante el proceso de aprendizaje, de niño o adolescente, es
complicada de responder porque, inevitablemente, he absorbido parte de su ser, aunque
siempre de una forma superficial. Luego, en el momento en el que tengo una
inquietud cultural y social mayor, todo se queda en blanco. He sido una tabula
rasa sin domesticar hasta hace relativamente poco, he llegado tarde al mundo,
con un plus de desventaja sobre el resto.
Siento
una envidia casi inexplicable al ver a amigos y conocidos compartir con sus
padres, ya sean gustos, inquietudes, meras palabras más allá de lo banal. Yo no
he tenido nada de eso, he salido a buscarlo como he podido movido por mis ganas
de no quedarme así, en blanco.
Si no
fuese porque me siento orgulloso (en gran parte) de como soy, viviría aún más
amargado, pero entiendan que me tengo a mí y poco más, que no he creado
vínculos fuertes que sigan presentes ahora mismo.
Reflexionando
una vez más sobre esto termino jodiéndome el día.
martes, 3 de enero de 2017
75. Top de diciembre [cine]
Bueno, top de Diciembre, de las producidas este año y de lo mejor que he visto en general este 2016, pondré los tres tops.
El primero, el top de Diciembre, como cada mes.
Estrenos sobre todo, pero también alguna de mi ciclo de cine irlandés y del ciclo de los 40 (la única que se cuela es Balas sobre Broadway de Woody Allen). De las tres primeras no diré nada ahora, puesto que salen más adelante como lo mejor visto durante este año. En la cuarta posición tenemos White Heat, película de cine negro y gángsters de Raoul Walsh, genial si eres amante del género.
Ahora, el top de los mejores estrenos de 2016 (o películas de 2015 filtradas o estrenadas este año).
El primero, el top de Diciembre, como cada mes.
Estrenos sobre todo, pero también alguna de mi ciclo de cine irlandés y del ciclo de los 40 (la única que se cuela es Balas sobre Broadway de Woody Allen). De las tres primeras no diré nada ahora, puesto que salen más adelante como lo mejor visto durante este año. En la cuarta posición tenemos White Heat, película de cine negro y gángsters de Raoul Walsh, genial si eres amante del género.
Ahora, el top de los mejores estrenos de 2016 (o películas de 2015 filtradas o estrenadas este año).
He querido poner sólo obras de ficción (después hablaré de HyperNormalisation). Un gran año de cine del que aún quedan por estrenarse muchas, sobre todo las americanas que irán de cabeza a los óscars. De las diez, he visto cinco en el cine, otras dos en plataformas online de manera legal y tres de manera ilegal, como dato interesante. Toni Erdmann será la clara ganadora al oscar de habla no inglesa, mientras que Isabelle Huppert estará en las quinielas para ganar el de mejor actriz. Kaili Blues es una joyita con un plano secuencia de 40 minutos y una puesta en escena muy llamativa a lo largo de todo el film. La BSO de La tortuga roja me hizo llorar, y su animación me dejó loco. No diré mucho más por no enrollarme aquí, pero son todas películas magníficas.
Para finalizar, aquí dejo las 25 películas del año, sea del tipo que sea cada una de ellas. Marcaré en negrita las que sean de este mismo año, estando también en el top anterior.
1. El graduado (Mike Nichols) 1967, Estados Unidos.
2. Chantaje en Broadway (Alexander MacKendrick) 1957, Estados Unidos.
3. HyperNormalisation (Adam Curtis) 2016, Reino Unido.
4. Lawrence de Arabia (David Lean) 1962, Reino Unido.
5. Hijo de Saúl (Laszlo Nemes) 2015, Hungría.
6. Anatomía de un asesinato (Otto Preminger) 1959, Estados Unidos.
7. Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz) 1950, Estados Unidos.
8. Hasta que llegó su hora (Sergio Leone) 1968, Italia.
9. Toni Erdmann (Maren Ade) 2016, Alemania.
10. Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti) 1960, Italia.
11. Un condenado a muerte se ha escapado (Robert Bresson) 1956, Francia.
12. La caza (Carlos Saura) 1966, España.
13. El intendente Sansho (Kenji Mizoguchi) 1954, Japón.
14. Kaili Blues (Bi Gan) 2015, China.
15. Tres samuráis fuera de la ley (Hideo Gosha) 1964, Japón.
16. El ejército de las sombras (Jean-Pierre Melville) 1969, Francia.
17. Elle (Paul Verhoeven) 2016, Francia.
18. El conformista (Bernardo Bertolucci) 1970, Italia.
19. Final cut: Ladies and gentleman (György Pálfi) 2012, Hungría.
20. Gritos y susurros (Ingmar Bergman) 1972, Suecia.
21. Una jornada particular (Ettore Scola) 1977, Italia.
22. La tortuga roja (Michael Dudok de Wit) 2016, Francia.
23. El salario del miedo (H.G. Clouzot) 1953, Francia.
24. Paterson (Jim Jarmusch) 2016, Estados Unidos.
25. El discreto encanto de la burguesía (Luis Buñuel) 1972, Francia.
Ha sido un año cojonudo de cine, no encuentro otro adjetivo más indicado. Me gustaría centrarme en HyperNormalisation, un documental del gran Adam Curtis. En esta ocasión repasa la historia reciente del mapa geopolítico global para darle una explicación al actual, desmontando las guerras de Irak, del golfo, de Libia, de Siria, las Primaveras Árabes, la nefasta política de los países anglosajones y un largo etcétera, así como el estado de internet en la sociedad. Digamos que es el documental que a mí me hubiese gustado rodar, de ahí que me haya embaucado tanto.
sábado, 24 de diciembre de 2016
74. Personas
Algunas quieres que se queden, pero se van.
Otras, a pesar de los esfuerzos por abandonarlas, se aferran a ti.
Lamento ambos sucesos, mucho, por nostalgia y por falta de energía.
Resignación y aceptación.
Son las fichas que se intercambian a cada partida y no, jamás me acostumbraré.
A veces no se nos permite siquiera ser responsables de nuestro pasado, para algo que debería fuente de orgullo.
¿Por qué huyen? ¿Por qué se quedan? ¿No he sido claro en ambos casos?
Preguntas. Personas. Una por cada otra. Otra por cada una. Una vida entera plagada de ellas.
Y, al despertar, esos primeros segundos, olvido el significado de todo esto.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
73. Platón, ese cabrón con su mito y su caverna.
Platón
estaría orgulloso: vivimos en su puta caverna. No sé quiénes, ni cuántos, pero
una parte de la población está dentro y, la otra, fuera ¿Dónde estoy yo? Quiero
pensar que fuera, respirando aire descontaminado, pero mi naturaleza me obliga
a no estar seguro de ello, al menos no del todo.
Se genera
pues un conflicto. Todos, bajo nuestra capa de la verdad, sobre nuestro
conocimiento del mundo y nuestra experiencia, pensamos haber visto la luz, o
pensamos que otros tantos no la han visto. En ciertos aspectos de la actualidad
se admiten pocos grises.
Me
refiero sobre todo al influjo de los medios, de los políticos, de las modas, de
la cultura de masas, de la actualidad y todo lo que puede rodear a la sociedad
humana. Mucha información y mucho debate, pero poca verdad y poco razonamiento.
Nos posicionamos en cada uno de los aspectos posibles que lo permiten, creando
así el conflicto antes mencionado: los que han visto la luz y los que no.
Yo no
niego que a veces muestre firmemente mi punto de vista, intentando ser lo más
objetivo e imparcial posible, sí, pero ya no se puede creer en nada ni en nadie
y, nosotros, los de abajo, tenemos que dirigirnos a un lado o a otro, pues
ambos son contrarios y no se puede ser adalid de dos bandos opuestos a la vez.
Pienso
que esta inestabilidad social de dos bandos no ha llegado ahora de casualidad,
sino que es algo buscado por poderes económicos para sacar tajada de la
situación, para aprovecharse de los de siempre. Sí, de los de abajo, del 99% de
la población.
Esta
incertidumbre que en mí gobierna cada día de manera más sólida me obliga a seguir
buscando, investigando y leyendo. Necesito saber más pues no paro de
cuestionarme demasiadas cosas y mi cabeza al final explotará (algo que ya he
tratado mil veces aquí, pero que no para de tener sentido).
¿Vivo
en la caverna observando sombras o veo un más brillante cada día?
Sólo
sé que me sigo sintiendo fuera, lejos, solo, y que es un sentimiento que se
repite cada vez más y que no sé muy bien si me lo he buscado o lo ha provocado
esta sociedad enferma. Pero enferma para mí, claro, otros viven genial en su
mundo de golosina…y ya vuelvo a desvariar.
domingo, 4 de diciembre de 2016
72. Top de Noviembre [cine]
Voy al grano directamente: Todo GRAN cine de los años cincuenta, excepto Arrival, el nuevo estreno tan esperado de Denis Villeneuve, y Paradise Now, película palestina que debería haber visto en la Filmoteca Española y que me sorprendió gratamente. A destacar ese inmenso cine negro de los años cincuenta, que a mí me encanta.
Y no quiero entrar en líos porque todo viene a colación de la votación de los años cincuenta que acabamos de hacer los cinéfagos, aquí paso a dejar mis veinte películas de la década.
No comento nada, mejor paso a dejar directamente el link de la lista, además del de todas las listas. Para esto uso Letterboxd, que es más visual e intuitivo que Filmaffinity.
Lista de los 50's: http://letterboxd.com/sirbennimiles/list/top-20-1950-1959/
Todas las listas: http://letterboxd.com/SirBenniMiles/lists/
En otro orden de cosas: Dos semanas de exámenes y trabajos y, de nuevo, la ASQUEROSA navidad...Y, bueno, también un par de semanas de mierda que he dejado ya atrás, y no parece que la cosa cambie. Me estoy convirtiendo en un huraño nihilista que no cree en sistemas ni en esta sociedad, y que se apena al ver la mediocridad de las chonis.
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