Me va bien, o eso creo. Bueno, al menos me va mejor de lo que me ha ido en el pasado. Mejor dicho: me va bien si tenemos en cuenta lo que es ir bien para la "gente". En realidad sí que me va bien porque me encuentro en paz conmigo mismo, aunque siempre tenga algún día de pensar que algo se me olvida, de pensar que algo me dejo en el camino.
Sigo fiel, sigo intacto. Disfruto de ciertas mieles, pequeñas pero igualmente dulces, y miro al pasado con mirada de veterano de guerra, como el que se piensa que ya se lo sabe todo... Aunque realmente sí que he aprendido mucho del pasado, del tiempo.
Llevo desde los quince escribiendo cuadernos de dudosa caligrafía, letras de canciones, guiones y algún que otro blog. Este parece ser el definitivo. Escribo sobre cine, sobre recuerdos borrosos, sobre la frustración y sobre estupideces.
sábado, 2 de febrero de 2019
miércoles, 2 de enero de 2019
113. Amantes
A lo mejor tengo esa capacidad, a lo mejor puedo amar en cantidades.
Quizá coleccione musas, quizá no esté hecho para decidir, quizá estoy aquí para amarlas a todas y a todas de manera sincera.
Que leo versos en miradas sin quererlo, que me enciendo si te huelo y que te pienso y beso el viento.
Quizá coleccione musas, quizá no esté hecho para decidir, quizá estoy aquí para amarlas a todas y a todas de manera sincera.
Que leo versos en miradas sin quererlo, que me enciendo si te huelo y que te pienso y beso el viento.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
112. Dejadme vivir.
Que sepan todos que no quiero morir aún. No es que me queden por hacer muchas cosas, no, realmente creo que mi legado ya da para bastante y que nadie podría ensuciar ni verdadera intención tras mi forma de ser sociópata (que, por si no queda claro, es hacer el bien). Aunque, bueno, eso no quita que sí me queden dos o tres cosas en el tintero, pero lo gordo ya está más que hecho. Encontrarían poemas perdidos y cintas de super8 aún sin revelar, una especie de "found footage" por así decirlo.
Realmente por lo que no quiero morir es porque aún me queda mucho amor por dar. Siento, y lo digo de verdad, que reside en mí muchísimo cariño por explotar, mucha pasión y muchas ganas. Me encantaría poder ser más generoso, pero no tengo tanto tiempo. Me quedan besos y miradas, y quiero darlos y darlas todas. Dejadme vivir, dejadme exprimir este amor.
Realmente por lo que no quiero morir es porque aún me queda mucho amor por dar. Siento, y lo digo de verdad, que reside en mí muchísimo cariño por explotar, mucha pasión y muchas ganas. Me encantaría poder ser más generoso, pero no tengo tanto tiempo. Me quedan besos y miradas, y quiero darlos y darlas todas. Dejadme vivir, dejadme exprimir este amor.
martes, 30 de octubre de 2018
111. Ensaimada
Cuando estás jodido puedes hacer dos cosas: la primera es olvidarlo y centrarte en otras cosas como el trabajo, las cosas de casa, el ocio, los amigos... La segunda es sacarle partido, extraer de ese dolor una moraleja y darle forma. Bueno, pues aquí estoy de vuelta. Sí, otra vez. Sí, esto ya lo he comentado aquí. Sí, me repito más que el picante.
Cuando creo que ya me las sé todas, cuando me despisto y menos lo espero, BOOM. Además siempre, pero siempre de verdad, se cumplen los mismos factores. Que sé que debería verlo venir pero... Ahí reside mi punto débil. Las últimas veces que me he ilusionado por algo ha pasado exactamente los mismo. Pensando fríamente y de la manera más imparcial posible creo, sólo creo, que lo he hecho bien. En una fue el miedo, en otra la falsedad. Yo siempre fui de cara: no tuve ni miedo ni oculté nada... Quizá debería jugar sin normas como hacen todos pero, claro, soy un purista incorruptible.
Cuando creo que ya me las sé todas, cuando me despisto y menos lo espero, BOOM. Además siempre, pero siempre de verdad, se cumplen los mismos factores. Que sé que debería verlo venir pero... Ahí reside mi punto débil. Las últimas veces que me he ilusionado por algo ha pasado exactamente los mismo. Pensando fríamente y de la manera más imparcial posible creo, sólo creo, que lo he hecho bien. En una fue el miedo, en otra la falsedad. Yo siempre fui de cara: no tuve ni miedo ni oculté nada... Quizá debería jugar sin normas como hacen todos pero, claro, soy un purista incorruptible.
sábado, 22 de septiembre de 2018
110. ¿A quién demonios le escribo?
Tener la oportunidad de hablarte a ti cada noche es lo que me tranquiliza. Este confesionario particular, este púlpito de iglesia vacía que es mi propio eco, esto es lo que me alivia. Observo al resto haciendo eso que a mí me gustaría hacer para ser feliz, aunque quizá ellos no lo sean, y me lleno de congoja. ¡Maldita envidia! Leve, menos mal, pues me dura segundos al hacer reconocimiento a mis adentros: tengo esto, que nadie lee salvo yo mismo, y me tengo a mí, que por suerte o por desgracia sigo aquí malhumorando a propios y extraños. Tengo mis virtudes, complementadas con mis graves defectos (los cuales yo no noto por pura sociopatía, otro grave defecto), y mis gustos, que por pura egolatría creo firmemente entrenados y distanciados de cualquier mediocridad.
Aquí, como verán, puedo ser sincero. Me conozco, en toda mi expresión y forma, y por ello puedo ser puro e indiscreto con el folio. Hablo de mí mismo conmigo mismo, otro grave acto de egocentrismo, pero ni mucho menos discutiré que para ser lo que soy he tenido que mamar de muchos lados, de muchas personas y de muchos amores... Amores estacionales, amores fou, amores de largo recorrido, amores rotos, amores inesperados, amores en la distancia. Me quiero mucho, me enorgullezco (aunque sin forofismos ni chauvinismos) de cómo soy y de dónde vengo, y creo que eso me ha ayudado a amar más puramente.
Me leo en esta noche de viernes en la que me han dejado tirado por mi sentido del humor y me doy cuenta realmente de lo personaje que soy para unos y de lo insignificante que soy para otros. Suena el cuarteto de Dave Brubeck, al cual descubrí digeando digitalmente, por mi cuenta, ya que nadie de mi entorno gusta (gustaba) de este tipo de música. De hecho no he compartido con absolutamente nadie ningún interés general cultural hasta hace relativamente poco si tenemos en cuenta mi edad. No, no soy un incomprendido, simplemente he caído por temas de azar en un lugar así, y ya. La magia no existe, pero sí la casualidad o el azar. Las teorías divinas, los destinos y esas paparruchas en mi mundo tienen valor cero. ¿A qué viene esto? Gracias, no lo sé, es el estado de duermevela que llevo conmigo ahora mismo.
En realidad me tengo que despedir, que debo dormir. Echaba de menos pasarme por aquí para que nadie me lea. Siempre vuestro, siempre mío.
A.J.
miércoles, 15 de agosto de 2018
109. ¿Quién soy?
Algo más de dos meses sin pasarme por aquí, se dice pronto...
Mi vida ha cambiado totalmente. El verano ha afectado a TODO y mi rutina es otra muy distinta a la que he llevado estos últimos meses, e incluso años. He salido de un trabajo horrible para meterme en uno genial y muy especial para luego volver a meterme a otro distinto, no tan malo como el primero, pero sí algo aburrido. Ha sido un cúmulo de sensaciones, sentimientos, atmósferas, personas y cambios muy grande. Lo extraño es que no haya caído enfermo o algo parecido. Mis ciclos de sueño, mis aficiones, mis tendencias han cambiado: ahora son totalmente irregulares e inesperables, así que voy adaptándome casi al día.
Apenas veo cine, apenas juego al baloncesto, apenas monto en bici, apenas escribo (a la vista está), apenas duermo...
Tengo trabajo dentro del sector, algo que llevaba tiempo buscando, y posiblemente pueda abandonar el nido dentro de poco, pero sigue faltándome algo, eso es lo que me preocupa. Imagino que con el tiempo averiguaré de qué se trata.
Estos meses me he dado cuenta de que en muchos aspectos no soy el mismo, pues no hago lo mismo y me noto en ciertos aspectos muy perdido en mí mismo. Parece todo un juego de espejos, una atracción de feria con muchas luces que me ciegan.
Realmente no sé cómo completar esta entada. Últimamente esto es sólo un pequeño diario de a bordo de mi efímera vida. Todo llega eso sí, eso lo tengo claro, todo llega.
Mi vida ha cambiado totalmente. El verano ha afectado a TODO y mi rutina es otra muy distinta a la que he llevado estos últimos meses, e incluso años. He salido de un trabajo horrible para meterme en uno genial y muy especial para luego volver a meterme a otro distinto, no tan malo como el primero, pero sí algo aburrido. Ha sido un cúmulo de sensaciones, sentimientos, atmósferas, personas y cambios muy grande. Lo extraño es que no haya caído enfermo o algo parecido. Mis ciclos de sueño, mis aficiones, mis tendencias han cambiado: ahora son totalmente irregulares e inesperables, así que voy adaptándome casi al día.
Apenas veo cine, apenas juego al baloncesto, apenas monto en bici, apenas escribo (a la vista está), apenas duermo...
Tengo trabajo dentro del sector, algo que llevaba tiempo buscando, y posiblemente pueda abandonar el nido dentro de poco, pero sigue faltándome algo, eso es lo que me preocupa. Imagino que con el tiempo averiguaré de qué se trata.
Estos meses me he dado cuenta de que en muchos aspectos no soy el mismo, pues no hago lo mismo y me noto en ciertos aspectos muy perdido en mí mismo. Parece todo un juego de espejos, una atracción de feria con muchas luces que me ciegan.
Realmente no sé cómo completar esta entada. Últimamente esto es sólo un pequeño diario de a bordo de mi efímera vida. Todo llega eso sí, eso lo tengo claro, todo llega.
jueves, 7 de junio de 2018
108. Balada triste de trompeta
Dónde está el encanto del frustrado
y la tierra para el que sólo sueña.
Que miran con despecho y asco,
que no hay luz para el que siempre tiembla.
Caigo de nuevo en el error
de confiar en quien no confiaría
A pesar de estar borracho y dolido
de prometerme que no lo haría
Ni lo que soy me queda ya
pues perdí memoria y ganas
No me rendiré jamás
mientras quede aire en la garganta
Caeré para levantar de nuevo
los huesos de este fiel guerrero
Que el juego jamás termina
sino te encuentro en el infierno.
y la tierra para el que sólo sueña.
Que miran con despecho y asco,
que no hay luz para el que siempre tiembla.
Caigo de nuevo en el error
de confiar en quien no confiaría
A pesar de estar borracho y dolido
de prometerme que no lo haría
Ni lo que soy me queda ya
pues perdí memoria y ganas
No me rendiré jamás
mientras quede aire en la garganta
Caeré para levantar de nuevo
los huesos de este fiel guerrero
Que el juego jamás termina
sino te encuentro en el infierno.
domingo, 13 de mayo de 2018
107. El descreído y la sonrisa.
Yo soy el descreído. La sonrisa... Esa es tuya.
Inocente de mí, en el momento menos indicado, en el lugar más insospechado... Pasó.
Una entrevista de trabajo de rebote en un puesto de rebote tras echar una solicitud una de esas noches de hartazgo e insomnio. Varias llamadas y, ese mismo día, tras una serie de curiosas casualidades, allí estaba yo. Y sí, también tú.
En ese momento mis conexiones neuronales se dispararon. ¿El destino? ¿Qué clase de broma era esta? ¿Torpeza del azar? Yo y mi cara de gilipollas te mirábamos, ambos al mismo sitio: a tu sonreír.
Absorto al ver que íbamos al mismo lugar. No me lo creía. Estaba pecando de inmadurez, de poca profesionalidad. Me fijaba más en ti que en todo eso que me estaban explicando. — Concéntrate ¿quieres? — me decía a mí mismo todo el rato.
Al segundo día ya fue demasiado cuando, tras una broma, nos reímos juntos... Peor aún cuando volvimos juntos y hablamos un rato en el metro. Parecía hecho adrede, como si nos estuviesen grabando. Antes de despedirme intercambiamos redes sociales, aunque fue iniciativa tuya. Como ya digo, estaba siendo de coña.
Al tercero... Fui yo el que busqué el momento a solas.
Lo demás está ocurriendo ahora mismo.
Insisto, yo soy un descreído, yo no pienso en estas cosas, yo no buscaba, yo no quería... Pero fue tu sonrisa, mi yo vergonzoso y las miradas cruzadas lo que me han dejado tocado.
¿Ahora qué cojones hago?
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